jueves, 1 de agosto de 2013

La conquista


Cuando comenzamos a conocernos no hizo falta que hicieras muchos méritos para conquistarme. Yo sabía perfectamente que estaba rendida a tus pies y eso era algo que me aterraba. No quería volver a defraudarme en otro capítulo de amor. Demandaba por algo que yo no daba y quería escapar por cobardía porque no podía enfrentar mis sentimientos. Fue entonces que me deje llevar y comencé a escuchar lo que me pasaba...

Confieso que ya no había forma de sacarte de mi cabeza porque diste directo en mi organismo vital, haciéndome imposible seguir sin vos. No podía siquiera imaginarlo, cada poro de mi piel respiraba un te amo. 

No hay comentarios: