jueves, 21 de febrero de 2008

Ingenua provocación


Era de noche, la luna se oponía sobre la ventana. Podía ver su rostro. Ella se veía entusiasmada frente a una pantalla artificial. Con cada palabra, con cada provocación. No quería censurarse, quería fluir. Y así fue, se mostró, desnudó su ser. Él cordial la invito a su casa, era una gran tentación tan solo pensarlo. Ella quería saborear su paladar, por algún motivo quería ser suya. Sus pies bailaron una danza prohibida. Su alma fue parte, fue su sonido, solo eso fue. Se entrego en manos de un desconocido. Juntó coraje e hizo lo que quiso hacer. Él abrió sus brazos y la protegió, la hizo sentir amada, sanó sus heridas y beso su corazón.